Si me descuido pasa un año si que le dedicase un solo momento al blog, pero volvemos a la carga con un nuevo estilo orientado a la lectura sencilla, espero que sea de vuestro agrado.
Desde mi último blog la absorción por el trabajo y levantar Softwhisper como empresa ha sido una tarea que me ha consumido, y sigue, una media de 12 horas diarias, pero eso ya lo tenía claro desde un principio. Nuevos retos, proyectos que se vuelven tortuosos, impagos, errores que cometimos por falta de experiencia, estrés, presiones, malas relaciones… cosas que con las que hay que lidiar en determinadas ocasiones. Estás son situaciones límite con las que todos nos encontramos en algún momento e intentamos minimizarlas con la experiencia.
¿Que es para mi la experiencia que he adquirido en Softwhisper?
Lo primero de lo que he tomado nota es que no hay amigos, ni debe de haberlos en la relación con los clientes. La relación siempre debe transcurrir en unos términos cordiales en un marco en el que todos rememos en la misma dirección, es la única manera de sacar adelante el trabajo de una forma satisfactoria. Esto no quita que fuera del ámbito profesional dos personas compatibles puedan tener una relación más halla de la laboral, pero dentro de lo profesional hay que apartar esas sensaciones y cada uno ha de desempeñar el rol que debe.
Otro aspecto que he considerado importante es la transparecia. Siempre he querido que con Softwhisper el cliente se sintiese uno más del equipo participando en todos y cada uno de los procesos del ciclo de vida de un proyecto. Es importante que ha su vez el cliente comparta con nosotros situaciones, problemas o preocupaciones. Un problema hablado y atajado a tiempo, es siempre mejor que un problema guardado y que dejas explotar. Esto puede generar conflictos y tensiones innecesarias que perjudiquen a todo el equipo, las situaciones “Entre dimes y diretes” acaban por intoxicar un proyectos y la relación cliente-proveedor.
Un punto importante del que estoy aprendiendo poco a poco es la especificación de los proyectos. Está claro que son necesarias y hay que hacerlas para poder cerrar cualquier proyecto. Ahora bien, el problema reside en el nivel de especificación. En algunas ocasiones todo ha salido bien, y aun habiendo cambiado la especificación inicial, y sobre la que se ha presupuestado y firmado, ambas partes éramos conscientes de la situación. El problema viene cuando el haber dejado algunos puntos sin cerrar pueden provocar situaciones tensa… los puntos que considero más importantes para dejar aclarados son los siguiente:
- Planificación completa de tiempos y entregables
- Gestión de retraso: que sucede si por imprevistos en la empresa se retrasa el proyecto
- Deberes y obligaciones del cliente: entregar servicios, documentación, diseños, etc…
- Cambios en la especificación: dejar claras los efectos de un cambios en al funcionalidad y si este conlleva costes o tiempos
- Cerrar con clausulas situaciones que puedan perjudicar la planificación y su resolución a corde con la gestión del retraso.
En los últimos meses haber hecho mejor alguno de estos puntos me hubieses ahorrado muchos quebraderos de cabeza.
En definitiva…
Como hace poco me decía @luisdiazdeldedo en twitter:
@pabloformoso a aprender y a superar las etapas malas cuanto antes! así las buenas volverán más pronto!
De todo se aprende y la experiencia es algo que viene de los errores, solo espero seguirme equivocando durante muchos más
Ya estoy pensado empezar un libro de aventuras empresariales