Desde hace algo más de un año creo que rara vez he descansado un día festivo completo o ha pasado un domingo si que me metiese en la vorágine de información.
He empezado a leer el libro “Focus” y comienza tratando precisamente este tema, emails, tweets, mensajes, notificaciones, whatsapps, skype, reporting, …. Un stream de información infinito he imparable que genera una falsa necesidad de tener que saber al momento lo último, esto desencadena una sensación de satisfacción inmediata que el cuerpo agradece y que pasa a convertirse en una clara procrastinación, al menos en mi, me imagino que algunos os identificareis también con esto.
De momento el libro me ha dado unas cuantas cosas en las que pensar en tan solo 2 capítulos y el resto me lo reservo para asimilaron con calma en las vacaciones. ¿Pero realmente necesitamos saber que pasa cada segundo en nuestro time line general? ¿donde esta el time life? El tiempo de vivir, desconectar, valorar las pequeñas cosas y crear.
Cada día más sube mi nivel como programador, pero me he dado cuenta de que me he convertido en una maquina de picar completamente automatiza, la belleza de la creatividad se ha esfumado parcialmente quedando relegada a un segundo plano, cuando eso tiene que ser el motor que mueva todos mis trabajos, si no habré dejado de ser yo. Antes la ideas fluían libres, analizaba e intentaba innovar cada paso, eso tiene que seguir así y para ello el tiempo consumido por el inmenso stream de información al que estamos sometidos a diario debe reducirse. Cada vez más, si a los contenidos personalizados, no quiero un periódico, quiero mi periódico; no quiero saber que ha salido un nuevo modelo de X, quiero que el modelo Y que me gusta y quiero comprar me lo mandes a mi correo, TL o donde sea cuando esté.
No es nada nuevo, ni nada que nadie se haya planteado y realmente es algo muy difícil de conseguir ya que nos enfrentamos a un medio no heterogéneo y en continua expansión y crecimiento, pero todo se andará.
Ahora es cuando encaja la frase de “I have a dream”